Calle Cortes.

Fue mirarme y tropezar. De su turbia presencia desprendía una especie de azarosa invasión de harapos. Parecía alta, solo que algo encorvada. Por un momento me pareció que llevaba una cabeza con algo de humano. Aquella calle, que en otro momento de la noche rebosaba de putas, jóvenes y viejas, se mostraba desierta; me abrazaba con un hedor casi asfixiante. Intenté reponerme , dar un paso hacia delante. ¡No pude!. Mis brazos paralizados se desprendieron de mi cuerpo y desaparecieron; mi boca se borró de mi rostro adoptando la forma de un condón usado." Eres tú" pensé ... "por quien yo moriré?"... De repente sentí caer en un túnel blanco lleno de llagas; lloré amargamente.
Mientras esperaba sentir cómo me desintegro, repasé lo que ha sido mi vida, todo lo que quise hacer y no hice, todo lo que me avergüenza y me hace indigno. La noche que fui apresado y acusado, el calabozo y mis compañeros de celda, la llaga que me provocaron quemándome el tobillo, todas mi adicciones y mis pocos aciertos ... ¡Sí, yo soy Rikbaro!. No te tengo miedo sucia presencia. Hay alguien que me espera en la otra orilla para descuartizarme. Será rápido y sin dolor, ¡ oh ! hedor que todo lo impregnas , bajaré de esta colina sólo para encerrarte y cuando pasen mil años alguien te liberará... mientras tanto, déjame agitarte y devolverte a tu lugar...